Buenos días, Insiders:

Imagina que compras una caja fuerte.

Nueva. De una marca reconocida. Diseñada precisamente para proteger tus ahorros.

La llevas a casa, configuras la combinación, guardas dentro tus cosas de valor y te quedas tranquilo.

Lo que no sabes es que alguien ha instalado un pequeño dispositivo en su interior que registra la combinación y se la envía a un ladrón.

Suena a película, ¿verdad?

Pues algo muy parecido acaba de ocurrir.

Y las consecuencias se cuentan en millones.

Hace unos días comenzaron a conocerse robos de criptomonedas entre usuarios de dispositivos Ledger.

Para quienes no estén familiarizados, Ledger es uno de los fabricantes más conocidos de carteras físicas para custodiar las claves de acceso a criptomonedas.

Son pequeños dispositivos electrónicos cuya principal función es mantener esas claves protegidas.

En teoría, una capa adicional de seguridad frente a los ataques informáticos.

Pero alguien encontró una forma bastante ingeniosa de saltársela.

Y también bastante inquietante.

Los delincuentes compraron dispositivos Ledger auténticos, los abrieron y añadieron componentes electrónicos espía antes de volver a introducirlos en el circuito de distribución.

Los dispositivos acabaron llegando a compradores a través de un distribuidor del sudeste asiático.

Los aparatos seguían funcionando.

Su chip de seguridad original no había sido alterado.

Pero escondían un pequeño circuito capaz de leer las 24 palabras de recuperación durante la configuración inicial.

Y transmitirlas mediante una esim.

Es decir:

Tú creías estar configurando tu cartera de forma privada.

Mientras tanto, alguien podía estar recibiendo las palabras necesarias para acceder a tus criptomonedas desde cualquier parte del mundo.

Sin entrar en tu casa.

Sin tocar tu ordenador.

💸 ¿Cuánto dinero ha desaparecido?

Una estimación independiente apunta a unos 102 millones de dólares (aproximadamente 91 millones de euros) sustraídos de cientos de carteras.

Una cifra que, aunque todavía no es definitiva, pone los pelos de punta.

Ledger ha explicado que sus servidores y su chip de seguridad original no fueron comprometidos.

El problema estaba en la manipulación física de los dispositivos antes de su venta.

Y aquí es donde empieza la reflexión que quería compartir hoy.

🥇 El oro no tiene microchips

Vivimos obsesionados con hacer las cosas cada vez más inteligentes.

Cerraduras inteligentes.

Hasta las neveras quieren conectarse a internet.

Y muchas de estas innovaciones son extraordinarias.

Pero a veces confundimos dos conceptos:

Tecnología y seguridad.

Un lingote de oro no necesita una contraseña de 24 palabras.

No requiere actualizaciones.

No necesita conectarse a ningún servidor para demostrar que existe.

Y, sobre todo, no puede enviarle tus claves a un delincuente.

Ahora bien, antes de que alguien piense que estoy aprovechando para atacar las criptomonedas...

¡Todo lo contrario!

Ya sabéis que en Andorrano nos encanta el mundo cripto.

Lo hemos dicho muchas veces y lo seguiremos diciendo.

Creemos que las criptomonedas, el oro y la plata son 100 % complementarios.

No son enemigos.

No tienen por qué competir.

Y, desde luego, no hace falta elegir un bando como si estuviéramos viendo un Barça-Madrid.

Cada uno aporta cosas diferentes.

Las criptomonedas ofrecen posibilidades extraordinarias que el oro físico no puede ofrecer.

Transferencias globales, programabilidad, nuevas formas de propiedad y un ecosistema tecnológico que sigue evolucionando.

El oro, en cambio, ofrece algo que la tecnología difícilmente puede replicar:

Simplicidad.

No depende de un sistema operativo.

No tiene contraseñas.

No necesita electricidad (por si os habíais olvidado del apagón!)

Y lleva miles de años funcionando sin que nadie tenga que actualizarlo.

Pero tampoco nos engañemos.

El oro puede ser robado.

Y transportarlo no es tan sencillo como enviar una transacción por blockchain.

Por eso nos gustan los dos.

Porque no creemos en poner todos los huevos en la misma cesta.

Y mucho menos en enamorarnos tanto de una inversión que seamos incapaces de reconocer sus debilidades.

Cada sistema tiene sus riesgos, y lo inteligente es conocerlos antes de depositar en él nuestros ahorros.

El mundo cripto tiene un futuro apasionante.

Y el oro tiene un pasado extraordinario.

Nosotros creemos que ambos tienen sitio en el futuro.

Y que entender las fortalezas de uno y las debilidades del otro nos hace mejores inversores.

Eso sí...

En un mundo donde prácticamente todo necesita una actualización, reconozco que me sigue haciendo gracia pensar que una moneda de oro de hace 2.000 años todavía funciona perfectamente.

Sin batería.

Sin WiFi.

Y sin aceptar las cookies.

Nos leemos mañana,

Pep — Andorrano Insider

PD: Este email tampoco lleva microchips espía. Pero si algún día dejas de confiar en él, puedes darte de baja al final del correo. No necesitarás 24 palabras de recuperación. Con un clic bastará. 😄

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