Domingo de historietas — Cartagena (1741), pólvora… y la caja fuerte del Imperio 🏰🌊

Buenos días Insiders ☀️,

Imagínate Cartagena de Indias en 1741.

No “bonita postal caribeña”, sino calor pegajoso, aire salado que raspa la garganta y una luz roja de atardecer que hace que todo parezca un presagio.

Y en el horizonte… no aparece una flota.

Aparece una ciudad flotante ⛵️⛵️⛵️.

Más de 180 barcos británicos. Decenas de miles de hombres. Artillería para aburrir. La certeza de que aquello iba a ser un paseo.

Y al otro lado, defendiendo la plaza, un tipo que parecía el resumen de una mala racha: cojo, tuerto y manco.

Blas de Lezo.

No era un héroe de póster. Era peor (para el enemigo): un profesional. Y entendía algo que casi nadie en esa bahía veía con claridad:

Cartagena no era una ciudad.
Era una caja fuerte 🔐.

La guerra no era por banderas (era por metal) 💰

España, en aquel momento, no “dominaba” por romanticismo ni por épica.

Dominaba porque tenía un sistema… imperfecto, lento, arriesgado… pero letal:

plata americana → puertos clave → Atlántico → Europa → moneda, crédito, ejércitos, comercio.

Y Cartagena era uno de los nudos de ese sistema.

Si Inglaterra tomaba Cartagena, no ganaba una ciudad: se llevaba el flujo de plata.

Y si te llevas el flujo de plata, no estás ganando una batalla… estás intentando provocar un colapso financiero 📉.

Por eso esta historia me gusta tanto: porque es una de las veces en las que la Historia se quita el disfraz y te dice la verdad a la cara:

Muchas guerras son, en el fondo, peleas por quién controla “lo que vale”.

Lo más raro que hizo Blas de Lezo (y por qué fue brillante) 🧠

Cuando empezó el asedio, Blas de Lezo ordenó algo que a muchos les sonó a locura:

hundir barcos españoles en las entradas del puerto.

Barcos propios. Útiles. Caros. Valiosos.

¿Cobardía? ¿Desperdicio?

No. Contabilidad estratégica.

Lezo estaba diciendo:
“Prefiero perder madera y cañones… antes que perder la caja.”

Y no solo eso.

Mientras la flota británica buscaba “el gran botín”, Lezo hizo lo verdaderamente importante: dispersar la plata.

Parte tierra adentro. Parte escondida. Parte en depósitos imposibles de “localizar con un golpe de suerte”.
Porque si el enemigo no sabe dónde está el tesoro, su victoria se convierte en una persecución lenta… en un clima que enferma… con semanas que pasan… y con moral que se pudre 😵‍💫.

El británico quería una foto final con el cofre abierto.
Lezo le dio un laberinto 🗺️.

La plata no se conquista si no llega a tiempo ⏳

Y entonces pasó lo que siempre pasa cuando la soberbia se mete en el trópico:

  • enfermedades,

  • humedad,

  • logística infernal,

  • desgaste,

  • y una defensa que no buscaba “lucirse” sino aguantar.

Lezo no necesitaba un final épico.

Solo necesitaba una cosa: tiempo.

Al final, la flota británica se retiró.
Sin botín. Sin ciudad. Sin plata.

(Lo más gracioso —y cruel— es que en Londres ya habían acuñado medallas celebrando una victoria que no existió 🥇🙃).

Blas de Lezo murió poco después, agotado y enfermo, y durante años quedó medio enterrado en notas al pie.

Pero su “victoria” fue muchísimo más grande que una estatua:

la plata siguió fluyendo, la maquinaria financiera siguió funcionando y el Imperio aguantó.

La idea incómoda que me llevo al presente 🪙

Cuando hoy hablamos de oro y plata, mucha gente lo reduce a “inversión”.

Y sí, claro.

Pero esta historia te recuerda algo más profundo: el metal físico no es solo rentabilidad. Es soberanía. Es continuidad. Es “lo real” cuando todo lo demás depende de promesas.

En 1741 no estaban defendiendo una muralla.
Estaban defendiendo el activo que mantenía a flote la estructura entera.

Y por eso Blas de Lezo me cae bien: porque eligió lo que casi siempre se olvida en los momentos de presión…

proteger el fundamento, no la apariencia.

Pregunta dominguera 🤔

Si hubieras estado allí, con la bahía llena de velas británicas…

👉 ¿Qué habrías priorizado tú: ganar la batalla “bonita” o asegurar que la plata no caiga aunque toque sacrificar barcos y orgullo?

Respóndeme si te apetece. Los domingos me gusta leer qué haríais vosotros con el timón en la mano ⚓️😉.

Un abrazo,
Jesús – Andorrano Insider

P. D. Si hoy no te apetecía una historieta con olor a salitre y pólvora, puedes darte de baja al final del correo sin dramas. Prometo no mandarte unos ingleses en barco 😄🌊

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