Buenas dias, Insiders,

Llevábamos semanas (meses) con el runrún de “vienen aranceles”.

Como cuando te dicen “ahora voy”… y tú ya te has hecho un café, lo has terminado, y la persona sigue poniéndose los zapatos.

Pues bien: esta vez hay zapatos puestos. Y papel sellado.

EE.UU. ha activado un recargo general del 10% a la mayoría de importaciones, con fecha de inicio 24 de febrero de 2026 y duración 150 días (por ahora). Es decir: ya no es solo “amenaza”, es mecanismo oficial, con instrucciones operativas para aduanas y todo el pack.

Y aquí viene lo interesante: no es un arancel “contra X país”. Es un “para casi todo”.
El tipo de medida que toca muchas teclas a la vez:

  • Precios: si entra más caro, alguien lo paga (spoiler: rara vez es “la nada”).

  • Cadenas de suministro: empresas rehaciendo rutas como si esto fuera Tetris en modo difícil.

  • Inflación: más fricción en productos importados = más presión a futuro.

  • Reacciones en cadena: socios comerciales mirando la lista y pensando “¿y yo qué hago ahora?”

Hasta aquí, la película ya la conocemos.

Pero ahora vamos al plano metalero (el nuestro).

El detalle que me ha hecho levantar una ceja 😏

En la lista de cosas que quedan fuera aparece una categoría con nombre poco sexy pero con impacto enorme:

metales usados en moneda y bullion.

Traducción a idioma humano: monedas y lingotes de inversión.

O sea:
Tu cafetera, tu móvil, tus zapatillas y media ferretería global pueden comerse el 10%.
Pero el oro (y la plata) en formato “dinero serio”pasa por el carril VIP.

Y esto, más allá del precio, es un mensaje.

Porque cuando un gobierno te dice:
“Voy a encarecer casi todo lo que entra… menos lo que el mundo usa como reserva / dinero duro”,
está reconociendo algo sin decirlo:

Que hay mercancías… y hay dinero.
Y que cuando el ambiente se pone raro, a ciertas cosas les conviene no tocarlas.

Efecto colateral: el oro no paga el arancel… pero se alimenta de él

Aunque el bullion quede exento, los aranceles sí pueden empujar lo que a los metales les gusta:

  • Más sensación de “esto se está tensando” (y el oro es alérgico a la calma eterna).

  • Más dudas sobre divisas y comercio (y el oro vive cómodo en la duda).

  • Más ruido macro (y el oro es el auricular con cancelación de ruido de mucha gente).

La plata, además, juega doble partido:
es “metal monetario”… pero también es industrial.
Así que, según por dónde venga la ola (inflación, crecimiento, demanda industrial), puede moverse con más mala leche… y más oportunidades.

La parte provocadora (y la pregunta del día)

Si el objetivo es “proteger la economía”, “reducir déficits”, “poner orden”…
¿por qué dejarías fuera justo al oro?

¿Por estética? ¿Por tradición? ¿Por miedo? ¿Porque tocarlo es admitir demasiado?

Te lo dejo en forma de dardo amable:

¿Por qué crees que el oro no tiene arancel?

Te leo 👀 y como siempre nos leemos mañana.
Pep — Andorrano Insider

P.D. Si este email te ha parecido un recargo del 10% a tu paciencia… la baja está al final (prometo que no te pido formulario en triplicado ni inspección de aduanas). 😄

La información contenida en estos correos electrónicos tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo, y en ningún caso constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Es muy importante que realices tu propia investigación y desarrolles tu propio criterio de inversión, teniendo en cuenta tus circunstancias personales, antes de invertir tu dinero. Toda inversión conlleva riesgos, y las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. El valor de los metales, como el oro o la plata, puede fluctuar al alza o a la baja en función de las condiciones del mercado. Antes de tomar cualquier decisión de inversión basada en información obtenida en esta página o en estos correos, te recomendamos buscar el consejo de un profesional independiente que pueda asesorarte sobre cualquier material que consideres útil. Tú eres el único responsable de tus inversiones y de las decisiones que tomas con tu dinero. En consecuencia, ni Andorrano Joyeria, Andorrano Insider ni ninguno de sus trabajadores serán responsables de las decisiones de inversión que adoptes, ni del contenido de estos correos o de la página web, incluyendo posibles errores, omisiones o falta de actualización de la información ofrecida.

Keep Reading