Buenos días Insiders,
Prepara café, que hoy toca Domingo de historietas.
Nos vamos a Luxor.
Otoño de 1925.
Howard Carter baja al Valle de los Reyes para terminar un trabajo que llevaba tres años dándole dolores de cabeza.
Dentro le espera Tutankamón.
O, mejor dicho, lo que queda de él.
Tres años para llegar al rey ⏳
La tumba se descubrió en noviembre de 1922.
El mundo se volvió loco.
Periodistas. Turistas. Curiosos. Egiptomanía por todas partes.
Pero todavía faltaba lo importante.
Dentro del enorme sarcófago de piedra había varios ataúdes encajados unos dentro de otros.
Como muñecas rusas. Pero versión faraón.
Carter avanzaba desesperadamente despacio.
Entre excavaciones, conservación, inventarios y algún que otro roce con el Gobierno egipcio, pasan casi tres años hasta llegar al último.
Y entonces empieza la cuenta atrás.
13 de octubre de 1925.
Abren el primer ataúd.
Debajo aparecen lino descompuesto, flores… y otro ataúd.
17 de octubre.
Abren el segundo.
Dentro hay un tercero, envuelto en lino rojizo.
Y el 24 de octubre llega la sorpresa.
Los dos primeros eran de madera dorada.
El tercero no.
110 kilos 🔍
Era de oro macizo.
Unos 110 kilos de oro con forma de faraón.
No estaba recubierto de oro.
No era madera chapada.
No.
El ataúd era el oro.
Cuatro días después levantan la tapa.
Dentro está Tutankamón cubierto de amuletos, bandas, joyas… y una de las piezas más famosas de la historia:
su máscara funeraria.
Otros 11 kilos aproximadamente, con oro, lapislázuli, cornalina, cuarzo, obsidiana, turquesa y vidrio.
Y aquí viene lo interesante.
Porque los egipcios no eligieron el oro simplemente porque quedaba bonito.
La carne de los dioses ✨
Para ellos, el oro tenía algo casi sobrenatural.
Los textos egipcios describían al dios Ra con carne de oro, huesos de plata y cabello de lapislázuli.
Ahora vuelve a mirar mentalmente la máscara de Tutankamón.
Oro.
Lapislázuli.
Aquello no era decoración.
Estaban intentando convertir al rey en un dios.
Y además había una característica del oro que para una civilización obsesionada con la eternidad debía parecer magia:
no se oxida.
No se corroe como otros metales.
No pierde su aspecto con facilidad.
Si estabas preparando un cuerpo para durar eternamente, tenía bastante sentido rodearlo del metal que parecía negarse a envejecer.
Y Egipto tenía muchísimo.
Tanto que en las cartas de Amarna el rey Tushratta, de Mitanni, llegó a escribir al faraón diciendo que allí el oro era tan abundante como el polvo.
Naturalmente, acto seguido le pidió más.
Hay cosas que no cambian en 3.000 años. 😏
Y recuerda una cosa:
Tutankamón fue un faraón relativamente menor.
Murió con unos 18 años y tuvo un reinado corto.
Si él acabó enterrado así…
imagina lo que pudo haber dentro de las tumbas de los grandes faraones antes de que fueran saqueadas.
Ahora viene la parte fea 🔪
Porque sacar a Tutankamón de aquel ataúd no fue precisamente una operación quirúrgica.
Durante el funeral habían cubierto el cuerpo con enormes cantidades de aceites y ungüentos.
Con los siglos, todo aquello se endureció hasta convertirse en una masa negra parecida a la brea.
La momia estaba literalmente pegada al ataúd de oro.
Primero intentaron dejarlo al sol para ablandar la mezcla.
Nada.
Así que cambiaron de estrategia.
Cuchillos calientes.
Y fuerza.
Mucha fuerza.
El equipo acabó separando la cabeza, las extremidades y distintas partes del cuerpo para poder extraer la momia.
Tutankamón había sobrevivido más de 3.000 años dentro de su tumba.
La arqueología moderna necesitó bastante menos para desmontarlo.
Y aquí aparece un detalle curioso.
La egiptóloga Joyce Tyldesley ha señalado que Carter no contó con claridad toda aquella destrucción en el relato público posterior.
La versión publicada era bastante más elegante.
La realidad…
no tanto.
Y todavía quedaba oro
A partir del 29 de octubre empieza el trabajo capa a capa.
Joyas.
Amuletos.
Pectorales.
Collares.
Dagas.
Brazaletes.
Anillos.
Hasta sandalias de oro.
Cada venda parecía esconder otra pieza.
Finalmente, el 16 de noviembre retiran la máscara.
Debajo aparece el cráneo de un chico que murió hace más de tres milenios.
Y aquí es donde esta historia me gusta especialmente.
Los egipcios enterraron a Tutankamón rodeado de oro porque estaban convencidos de que aquel metal pertenecía a la eternidad.
Querían proteger al rey del paso del tiempo.
Y acertaron.
Bueno…
a medias.
El cuerpo sufrió.
La madera envejeció.
Los tejidos desaparecieron.
Los aceites se convirtieron en una masa negra.
El imperio que lo enterró dejó de existir.
Su religión desapareció.
Su lengua dejó de hablarse.
Pero cuando Carter abrió aquel ataúd más de 3.000 años después…
el oro seguía allí.
Brillante.
Reconocible.
Prácticamente igual que cuando alguien cerró aquella tumba pensando que nadie volvería a abrirla.
Quizá por eso llevamos miles de años haciendo exactamente lo mismo con este metal.
Cambian los reyes.
Cambian los imperios.
Cambian las monedas.
El oro sigue esperando.
Nos leemos mañana,
Jesús — Andorrano Insider
P. D.: Carter necesitó sol, cuchillos calientes y bastante fuerza para separar a Tutankamón de su oro. Si algún día quieres separarte de nosotros es bastante más sencillo: tienes el botón de baja al final del email. Aunque, puestos a elegir, yo haría como el faraón y seguiría pegado un domingo más. 😉
La información contenida en estos correos electrónicos tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo, y en ningún caso constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Es muy importante que realices tu propia investigación y desarrolles tu propio criterio de inversión, teniendo en cuenta tus circunstancias personales, antes de invertir tu dinero. Toda inversión conlleva riesgos, y las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. El valor de los metales, como el oro o la plata, puede fluctuar al alza o a la baja en función de las condiciones del mercado. Antes de tomar cualquier decisión de inversión basada en información obtenida en esta página o en estos correos, te recomendamos buscar el consejo de un profesional independiente que pueda asesorarte sobre cualquier material que consideres útil. Tú eres el único responsable de tus inversiones y de las decisiones que tomas con tu dinero. En consecuencia, ni Andorrano Joyeria, Andorrano Insider ni ninguno de sus trabajadores serán responsables de las decisiones de inversión que adoptes, ni del contenido de estos correos o de la página web, incluyendo posibles errores, omisiones o falta de actualización de la información ofrecida.
