Buenos días, Insiders,
Ayer pasó una de esas escenas que en tienda se viven con cara de “esto no me lo invento ni en una serie”.
Los compañeros de Barcelona nos han traído a Cornellà una pulsera MUY ancha de oro amarillo, pero con una barra interna de un metal que en fotos parecía oro blanco… y en persona, te diría más: parecía casi acero.
Y claro, lo inquietante no era solo el color.
Era el detalle: iba por dentro de la pulsera.
O sea, por fuera: oro amarillo, contundente, “esto pesa de verdad”.
Por dentro: una barra metálica con pinta de algo completamente distinto.
Y cuando un metal “misterioso” está en el interior… se te encienden todas las alarmas:
¿refuerzo? ¿diseño? ¿reparación? ¿truco? ¿mezcla rara de época?
Encima, estamos hablando de unos 200 gramos.
No es para jugar a “yo diría que…”.
Así que hemos hecho lo que hacemos cuando queremos salir de dudas sin discusiones bonitas pero eternas:
XRF (fluorescencia de rayos X). La joya de la corona: una máquina de rayos X tan cara que no suele estar en cualquier tienda. Y a dormir tranquilos.
Resultado: no era oro blanco.
Era oro gris.
Y aquí viene lo bueno, porque mucha gente piensa que “blanco” y “gris” es lo mismo (spoiler: no).
Oro blanco vs oro gris
Oro blanco
Es oro mezclado con metales “blanqueadores” (paladio, plata…) para que pierda ese tono amarillo. Pero ojo: muchísimas piezas de oro blanco llevan baño de rodio para quedar ese blanco brillante “de escaparate”. Con el tiempo, ese baño puede gastarse y el color puede verse más cálido o algo grisáceo, y toca re-baño si quieres ese blanco nieve.
Oro gris
También es oro aleado, pero aquí el objetivo es conseguir un tono gris intencional. En este tipo de aleaciones, el protagonista suele ser el níquel (en nuestro caso combinado con cobre también) para empujar el color hacia ese gris más sobrio y “ahumado”. Por eso, a simple vista, en ciertas piezas puede dar esa sensación rara de “¿esto es acero?”… sobre todo si está encajado por dentro.
Dicho rápido:
Blanco = “quiero que se vea blanco brillante” (a menudo con rodio).
Gris = “quiero que se vea gris” (y normalmente se queda así).
Lo más divertido: lo que parece… casi nunca es
Esto es lo que me encanta del día a día:
el metal no entiende de “parece”, entiende de composición.
En el mostrador nos llegan cosas como:
“Oro blanco” que en realidad es oro amarillo con baño y el baño ya se fué.
Piezas “macizas” que esconden estructuras internas (para rigidez, diseño, o simplemente porque sí). A veces se les llaman piezas con “alma”.
Joyas heredadas con mezclas rarísimas que en su época eran lo más normal del mundo.
Y algún “tesoro” que brilla muchísimo… hasta que lo miras con calma y dices: “vale, esto brilla con demasiada alegría” 😅
Por eso, cuando tenemos dudas, la XRF es como ese amigo que llega, escucha 20 segundos y suelta:
“chicos, aquí está el dato”.
Nos leemos mañana,
Pep - Andorrano Insider
P.D.: Si algún día te apetece darte de baja, puedes hacerlo al final del email. Prometo no pasarle la XRF al botón… aunque después de lo de hoy, igual descubro que es oro gris también 😄
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