Buenos días, Insiders:

Prepara café.

Hoy toca Domingo de historietas. ☕

Hace 90 años se firmaban decretos a escondidas.

España llevaba apenas unas semanas de Guerra Civil cuando el Gobierno tomó una decisión que acabaría dando lugar a una de las expresiones más famosas de nuestra historia económica:

El Oro de Moscú.

Y no.

Hoy no vamos a meternos en política.

Bastante tenemos ya con la historia. 😅

Vamos a hablar de oro, cajas, barcos y una operación logística bastante espectacular.

Todo empezó con una firma

El 13 de septiembre de 1936, Manuel Azaña firmó un decreto reservado.

Reservado significa exactamente lo que imaginas:

secreto.

El decreto autorizaba al ministro de Hacienda, Juan Negrín, a trasladar las reservas metálicas del Banco de España al lugar que considerase más seguro.

Sin poner destino.

Sin nota de prensa.

España tenía entonces una de las mayores reservas de oro del mundo.

Alrededor de 635 toneladas.

Y el problema era bastante sencillo de entender:

Hacían falta armas y suministros.

Francia y Reino Unido defendían una política de no intervención.

La Unión Soviética, en cambio, sí estaba dispuesta a vender material.

Pero había una pequeña condición.

Cobrar.

Y cobrar en oro.

7.800 cajas que no querías perder por el camino

Durante las semanas siguientes, enormes cantidades de oro salieron del Banco de España en Madrid con destino a Cartagena.

Pero antes había que resolver un pequeño problema logístico:

¿cómo empaquetas cientos de toneladas de oro sin llamar demasiado la atención?

Pues caja a caja.

En las cámaras del Banco de España, monedas y lingotes fueron introducidos en alrededor de 10.000 cajas de madera, de aproximadamente 30 × 48 × 17 centímetros.

Cada una pesaba en torno a 65 kilos una vez cargada.

No eran cajas elegidas al azar.

Su tamaño permitía manejarlas, transportarlas y apilarlas dentro de los vagones de ferrocarril que sacarían el oro de Madrid.

Vamos, que alguien tuvo que hacer un Tetris bastante serio.

Solo que cada pieza pesaba 65 kilos.

Y era de oro. 😅

Los movimientos se hacían principalmente de noche.

El oro terminó almacenado en La Algameca, dentro de la base naval de Cartagena.

Imagínate la escena.

Miles de cajas de madera.

Decenas de kilos cada una.

Monedas y lingotes.

Custodios del Banco.

Militares.

Funcionarios.

Y todo el mundo intentando que nadie preguntase demasiado.

En octubre llegó la decisión definitiva.

Gran parte del oro saldría hacia la Unión Soviética.

Durante tres noches se cargaron 7.800 cajas en cuatro cargueros soviéticos.

Dentro había unas 510 toneladas de oro bruto, equivalentes aproximadamente a 460,6 toneladas de oro fino.

El 25 de octubre, los barcos zarparon rumbo a Odesa.

🚢🥇

Eso sí que era declarar algo en aduanas.

¿Y el recibo?

Aquí viene uno de nuestros detalles favoritos.

Los responsables españoles querían, como parece bastante razonable cuando entregas semejante cantidad de oro…

un recibo.

El responsable soviético de la operación dijo que el documento definitivo se emitiría cuando el metal llegase a Moscú y fuese pesado y comprobado.

Vamos.

El equivalente de 1936 a:

“Te mando el justificante cuando llegue a casa.”

😅

El oro llegó.

Se pesó.

Se clasificó.

Y quedó registrado.

La documentación que apareció posteriormente muestra una contabilidad bastante detallada de las cantidades recibidas y del dinero que se iba descontando.

Porque aquí está una parte importante de la historia:

el oro no se quedó simplemente aparcado en Moscú.

Se fue gastando.

Tres años pagando facturas

Con aquel saldo se pagaron armas, aviones, tanques, munición, combustible, alimentos, transporte y otros suministros relacionados con la guerra.

Factura tras factura.

Cargo tras cargo.

Hasta que, al terminar la contienda, prácticamente no quedaba saldo.

Es decir:

Una de las mayores reservas de oro del planeta se había transformado en tres años de gastos de guerra.

Y aquí aparece la frase inevitable:

510 toneladas salieron de España.

A precios actuales, hablamos de un metal que rondaría aproximadamente los 64.000 millones de USD (56.000 millones de EUR) si contamos su contenido de oro fino.

Una cantidad difícil de visualizar.

Y más difícil todavía de meter debajo del colchón.

¿Entonces fue un robo?

Aquí es donde normalmente empieza la pelea.

Y nosotros hemos venido a tomar café.

😏

Durante décadas se utilizó la expresión “Oro de Moscú” con una enorme carga política.

Pero la documentación conocida posteriormente permite ver una historia bastante menos cinematográfica.

Hubo un traslado.

Hubo un depósito.

Hubo compras.

Hubo facturas.

Y el oro se fue consumiendo para pagar suministros.

Otra discusión completamente distinta es si España pagó precios razonables, si hubo comisiones excesivas o si obtuvo por ese oro todo el valor que podía haber obtenido.

Ahí los historiadores siguen teniendo material para entretenerse unas cuantas sobremesas.

Y una cosa importante sobre guardar oro fuera

Porque alguien puede pensar:

“¿Cómo demonios mandas las reservas de un país al extranjero?”

Pues aquí viene algo curioso.

Los bancos centrales lo hacen constantemente.

España, de hecho, sigue manteniendo parte de sus reservas de oro fuera del país, en grandes centros financieros internacionales como Londres o Nueva York.

Y no somos una excepción.

Tiene lógica operativa.

Si quieres comprar, vender, intercambiar o utilizar oro como activo de reserva internacional, tener una parte directamente en los grandes mercados facilita mucho las cosas.

El problema, por tanto, no es necesariamente que el oro esté fuera.

La cuestión importante es otra:

quién lo controla, para qué se utiliza y bajo qué condiciones.

Y quizá esa sea la parte de esta historia que más ha sobrevivido estos 90 años.

Puedes cambiar gobiernos.

Puedes cambiar monedas.

Puedes cambiar fronteras.

Puedes incluso cambiar de sistema monetario.

Pero cuando llega una crisis seria…

todo el mundo acaba preguntando dónde está el oro. 🥇

Nos leemos mañana,

Jesús — Andorrano Insider

PD: Si después de leer 7.800 cajas, cuatro barcos y 510 toneladas estás pensando “Pep, yo el mío prefiero tenerlo más cerca”, puedes darte de baja al final del email. Prometemos no enviarte a buscar el botón a Moscú. 😂

La información contenida en estos correos electrónicos tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo, y en ningún caso constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión. Es muy importante que realices tu propia investigación y desarrolles tu propio criterio de inversión, teniendo en cuenta tus circunstancias personales, antes de invertir tu dinero. Toda inversión conlleva riesgos, y las rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras. El valor de los metales, como el oro o la plata, puede fluctuar al alza o a la baja en función de las condiciones del mercado. Antes de tomar cualquier decisión de inversión basada en información obtenida en esta página o en estos correos, te recomendamos buscar el consejo de un profesional independiente que pueda asesorarte sobre cualquier material que consideres útil. Tú eres el único responsable de tus inversiones y de las decisiones que tomas con tu dinero. En consecuencia, ni Andorrano Joyeria, Andorrano Insider ni ninguno de sus trabajadores serán responsables de las decisiones de inversión que adoptes, ni del contenido de estos correos o de la página web, incluyendo posibles errores, omisiones o falta de actualización de la información ofrecida.