Buenos días Insiders:

Hablemos de la subasta del siglo.

Bueno, quizá del siglo sea exagerar un poco. Pero cuando hablamos de casi 8 toneladas de plata y más de 10 millones de euros, creo que podemos permitirnos cierta licencia. 😂

Resulta que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre ha decidido sacar a subasta la plata procedente de monedas desmonetizadas.

Es decir, monedas que han dejado de tener valor como dinero, que se han destruido y que ahora se venden como materia prima.

En total, 7.743,2 kilos de plata de ley 925, repartidos en tres lotes.

Hasta aquí, todo normal.

Lo divertido empieza cuando lees las condiciones.

Porque me he puesto a revisar los pliegos y os aseguro que hay detalles que no tienen desperdicio.

Primera sorpresa: aquí las gangas empiezan al 95%.

La puja mínima tiene que ser superior al 95% del precio de referencia LBMA de la plata fina.

Y no vale ofrecer exactamente un 95%.

No, no.

Tiene que ser superior.

Puedes ofrecer un 95,001%, por ejemplo.

¡Y con tres decimales!

Imagínate estar hablando de millones de euros y que la diferencia entre una oferta válida y otra que no lo es esté en una milésima. 😂

Y ojo, porque estamos hablando de plata de ley 925, no de plata pura.

Después hay que refinarla, transportarla, financiar la operación y asumir los costes correspondientes.

Vamos, que el margen no es precisamente un regalo.

Segunda sorpresa: compras 1.000 kilos… aproximadamente.

Esta me ha encantado.

El pliego contempla una variación de peso del ±10%.

Es decir, puedes ganar el lote de 1.000 kilos y acabar recibiendo 900 o 1.100.

Y tienes que aceptarlo, ajustando después la liquidación al peso real.

En el conjunto de la subasta, esa diferencia podría representar más de 774 kilos de metal.

¡Casi otra tonelada!

Imagínate comprar un coche y que te digan:

«Mire, le entregaremos el coche, pero puede venir con un 10% más o menos de coche».

Eso sí, la factura se ajusta. 😂

Tercera sorpresa: para levantar la mano necesitas medio millón de euros.

Bueno, levantar la mano es un decir, porque las ofertas son electrónicas y a sobre cerrado.

Pero para participar en los tres lotes hay que constituir garantías provisionales por 500.500 euros.

Y eso no significa que hayas comprado nada.

Es el dinero que tienes que garantizar para poder participar.

Después, si ganas, vienen los anticipos, que suman 10,01 millones de euros para los tres lotes, con los ajustes que correspondan.

Y todavía no has visto ni un gramo de plata.

Cuarta sorpresa: no basta con tener el dinero.

Aquí es donde la cosa empieza a parecer una oposición.

Necesitas acreditar solvencia económica, experiencia, instalaciones o medios técnicos, documentación medioambiental y certificaciones ISO o equivalentes en las condiciones previstas.

También debes explicar qué vas a hacer con el material.

No vale decir:

«Pues había pensado guardarlo en el garaje hasta que suba la plata».

Me temo que eso no pasa el filtro. 😂

Quinta sorpresa: te llevas la plata… y rapidito.

Si ganas, no puedes dejar allí los bidones hasta que te venga bien recogerlos.

Hay un plazo de retirada de hasta 30 días naturales, salvo acuerdo expreso.

El transporte corre por tu cuenta y, además, el pliego especifica hasta las características que debe tener el camión.

Y como te retrases…

1.500 euros por día hábil.

Que tampoco está mal como incentivo para no quedarse dormido.

Por cierto, estamos hablando de fragmentos de monedas destruidas, almacenados en bidones de unos 585 kilos netos.

Nada de preciosos lingotes relucientes.

Sexta sorpresa: hoy ganas, pero todavía no sabes exactamente cuánto vas a pagar.

Y esta, financieramente, es de las más interesantes.

El precio final depende del peso efectivamente retirado y de la cotización LBMA utilizada en las liquidaciones semanales.

Por tanto, puedes ganar la subasta y encontrarte después con diferencias respecto al importe que habías previsto.

Si el precio de la plata sube, necesitarás más dinero.

Si llegan más kilos de los estimados, también.

Y todo esto mientras tienes que coordinar transporte, financiación y una refinería que quiera comprarte el material.

Y pensad una cosa, que tiene su gracia.

Estas monedas, que en su día servían para pagar, ahora no son más que un montón de trozos de metal.

Estamos hablando de monedas que en algún momento tuvieron un valor oficial.

Un valor decidido por alguien.

Hoy ya no sirven como monedas.

Han sido retiradas, destruidas y convertidas en trozos de metal.

Pero ¿sabéis qué?

La plata sigue estando ahí.

Y ahora vale millones.

Es una buena forma de recordar que el valor monetario de una moneda puede desaparecer, pero el metal precioso que contiene sigue teniendo valor.

Por cierto, hablando de subastas…

Después de la que liamos nosotros con la nuestra, pensaréis que se nos han quitado las ganas. 😂

Pues parece que no.

Seguramente volvamos a organizar una en diciembre.

Eso sí, prometemos no pediros medio millón de euros para participar ni haceros presentar un certificado ISO.

Con que todo funcione como tiene que funcionar, esta vez nos damos por satisfechos. 😅

Un abrazo,

Jesús - Andorrano Insider

P. D. Si quieres darte de baja, puedes hacerlo al final de este email. Sin fianzas, sin penalizaciones de 1.500 euros y sin tener que venir con un tráiler a recoger nada. ¡Son todo facilidades! 😂

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