Buenos días, Insiders:

Un buen amigo ha estado este fin de semana en Oporto.

Y ha vuelto con un regalo bastante apropiado para alguien que lleva años hablando de oro:

una lata de sardinas en forma de lingote de oro.

Sí.

Portugal resumido en un solo objeto. 🇵🇹😂

Dentro hay sardinas y unos copos de oro comestible que, si todo va según lo previsto, probaré hoy por primera vez.

Habrá vídeo en redes.

Pero lo curioso de esta historia no son las sardinas.

Ni siquiera el oro que me voy a comer.

Lo que de verdad me hizo pensar fue otra cosa:

el oro portugués.

Porque Portugal tiene una peculiaridad que a este lado de la frontera nos resulta bastante extraña.

Aquí, cuando alguien habla de una buena joya de oro, casi automáticamente pensamos en:

18 quilates.

750 milésimas.

Es decir, de cada 1.000 partes de la aleación, 750 son oro puro.

Pero entras en una joyería portuguesa y aparece una cifra bastante menos redonda:

19,2 quilates.

800 milésimas.

80% de oro puro.

Y la primera pregunta es bastante evidente:

¿19,2?

¿Por qué demonios no 18, 20 o 22?

Precisamente ahí está lo interesante.

El oro de 800 milésimas se convirtió en una de las señas de identidad de la joyería portuguesa.

Una pureza mayor que los 18 quilates que tanto conocemos en España, pero manteniendo las ventajas de una aleación pensada para fabricar joyas.

La diferencia sobre el papel parece diminuta.

18 quilates: 75% de oro.

19,2 quilates: 80% de oro.

Solo cinco puntos porcentuales.

Pero cuando hablamos de oro, cinco puntos son cinco puntos.

Imaginad dos piezas exactamente iguales, del mismo peso.

Una de 18 quilates y otra de 19,2.

Visualmente podrían parecer muy similares.

Pero la portuguesa contiene más oro puro.

Y esto me parece una buena demostración de algo que a menudo olvidamos:

“Es oro” no significa demasiado.

¿De qué pureza?

¿Cuánto pesa?

¿Qué parte de ese peso es realmente oro?

Porque un objeto puede parecer exactamente igual por fuera y contener cantidades de oro distintas por dentro.

Por eso existen los quilates y las milésimas.

24 quilates es oro puro 999 milésimas.

22 quilates son 916 milésimas.

19,2 quilates son 800 milésimas.

18 quilates son 750.

Y cuando bajas todavía más, sigues teniendo una aleación de oro, pero cada vez hay menos oro dentro de esa joya.

Ahí es donde la tradición portuguesa resulta especialmente curiosa.

Mientras que en España nos hemos acostumbrado muchísimo al 750, Portugal hizo del 800 algo prácticamente propio.

Una pequeña diferencia matemática que acabó convirtiéndose en una diferencia cultural.

Y además tiene otra consecuencia.

El oro de mayor pureza suele tener ese tono amarillo más intenso que mucha gente asocia precisamente con determinadas joyas portuguesas.

No porque sea un oro “distinto”.

El elemento químico es exactamente el mismo.

Lo que cambia es cuánto oro hay y cuánto espacio dejamos al resto de metales de la aleación.

Y esto también explica por qué en joyería normalmente no utilizamos oro puro.

El oro puro es extraordinariamente maleable.

Fantástico para determinadas aplicaciones.

No tanto para una joya que tiene que soportar golpes, roces y años de uso.

Así que mezclamos.

Buscamos equilibrio entre pureza, resistencia, color y trabajabilidad.

Y cada tradición joyera ha encontrado su propia receta.

España tiene una relación muy fuerte con los 18 quilates.

Portugal desarrolló la suya alrededor de esos peculiares 19,2.

Y reconozco que me gusta.

Porque hay algo en no conformarse con 18 y decir:

“Ponle un poquito más de oro.” 😂

Al final mi amigo pensaba que me estaba trayendo una lata divertida de Oporto.

Y ha terminado dándome una excusa perfecta para hablar de una de esas pequeñas rarezas del mundo del oro que probablemente mucha gente desconoce.

Hoy probaré el oro de la lata.

Pero, sinceramente, me parece muchísimo más interesante el oro que llevan siglos poniendo los portugueses en sus joyas.

19,2 quilates.

Ahora, cuando lo veáis en Portugal, ya sabéis que ese extraño número no está ahí por casualidad.

Un abrazo,

Jesús - Andorrano Insider

P. D. El vídeo de mi primera degustación de oro aparecerá por redes. Si después de eso decides que prefieres newsletters donde el redactor no se coma el producto del que habla, puedes darte de baja al final del email. 😂🥇

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