Buenos días, Insiders:

El martes, millones de personas aprendieron una lección financiera bastante curiosa.

Puedes tener dinero… y no poder usarlo.

No porque te lo hayan robado.

No porque el banco haya quebrado.

Simplemente porque en algún lugar de Londres hubo un problema eléctrico. ⚡️

Y Revolut se fue a dormir.

Durante horas hubo clientes que no podían pagar con tarjeta, sacar dinero, hacer transferencias, cambiar divisas o entrar en la aplicación.

Gasolineras.

Taxis.

Compras.

Tarjetas rechazadas.

Y esa maravillosa sensación moderna de pensar:

“Tengo dinero. Lo estoy viendo. Pero hoy aparentemente no sirve.” 😂

La nube resulta que tenía enchufe

Nos encanta hablar de la nube.

Suena etéreo.

Seguro.

Tecnológico.

Pero la nube tiene bastante poco de nube.

Son edificios llenos de servidores, cables, sistemas eléctricos y hardware.

Y el martes falló una de las zonas de Google Cloud en Londres sobre la que funciona parte importante de la infraestructura de Revolut.

Un problema físico.

En un lugar físico.

Afectando a un banco digital con más de 80 millones de clientes en el mundo.

Qué antiguo todo. 😏

Google consiguió mitigar su problema, pero Revolut tardó varias horas más en recuperarse.

En total, la incidencia se alargó alrededor de 11 horas desde los primeros errores.

Once horas son pocas en una vida.

Son bastantes cuando quieres pagar la gasolina.

Y aquí está la parte interesante

Esto no significa que Revolut sea malo.

Ni mucho menos.

Pero sí recuerda algo que solemos olvidar:

Tener un activo y tener acceso a ese activo no son exactamente la misma cosa.

Tu saldo estaba allí.

Pero entre tú y él había una cadena:

Tu móvil.

La aplicación.

Revolut.

Google Cloud.

La infraestructura eléctrica.

Internet.

Y probablemente unas cuantas cosas más que ninguno sabemos pronunciar. 😂

Basta con que una falle para descubrir que aquello que dabas por disponible 24 horas al día…

estaba disponible siempre que todo funcionase.

Parece evidente.

Hasta que deja de funcionar.

Por eso nos gustan los activos aburridos 🥇

Una moneda de oro no necesita iniciar sesión.

Un lingote de plata no necesita actualizar la app.

No depende de Google Cloud.

No necesita cobertura.

Y nunca te va a aparecer:

“Estamos experimentando problemas técnicos. Inténtalo de nuevo más tarde.”

Claro que el oro físico tiene otros inconvenientes.

Hay que custodiarlo.

Hay que protegerlo.

No puedes mandar media onza por Bizum mientras cenas.

Cada herramienta sirve para una cosa.

Y precisamente por eso hablamos tanto de diversificación de verdad.

No simplemente tener cinco aplicaciones distintas en el mismo móvil.

Sino patrimonio que dependa de sistemas distintos.

Dinero en el banco.

Inversiones.

Liquidez.

Quizá cripto.

Y una parte en activos físicos que no necesiten contraseña, electricidad ni permiso para seguir existiendo.

Porque una cosa es ser propietario.

Y otra tener disponibilidad inmediata.

Anteayer algunos aprendieron esa diferencia intentando pagar un café.

Hay clases de economía más baratas.

Aunque normalmente tienen menos emoción. 😏

Un abrazo,

Jesús - Andorrano Insider

PD: Si después de este email quieres darte de baja, puedes hacerlo al final. Tranquilo: para eso no necesitas Google Cloud… espero. 😂

PD2: Y si todo esto te ha hecho mirar con un poquito más de cariño a ese metal aburrido que no tiene contraseña, no necesita batería y nunca se pone “temporalmente fuera de servicio”, en Andorrano Joyería tienes oro y plata física para comprar.

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